“La política debe saber que no hay margen de error y dar el ejemplo”

Por Daniela Cortés
Leandro Santoro es un apasionado por la política. Esa actividad, tan criticada por la sociedad argentina, es lo que más ama hacer Santoro. “Lo que pasa es que nuestra clase política está muy empobrecida de ideas y eso cansa a la gente que escucha alguna dirigencia diciendo tantas pavadas”, explicó al inicio de la entrevista con El Territorio. Seguidamente advirtió que “estamos en un momento de tanta fragilidad social y económica que la política argentina no tiene margen para errores y debemos dar el ejemplo para hacer realidad aquella célebre frase de (Raúl) Alfonsín de que con la democracia se come, se educa y se cura”.Desde su punto de vista, la clase política argentina tiene que dar tres pasos fundamentales para superar la crisis en la que nos encontramos: “El primer paso es el social, de asistencia urgente a los más desprotegidos; el segundo, es el financiero que es la renegociación de la deuda externa y el tercero es el productivo que es la reactivación de la economía nacional”.Según Santoro, “si logramos ponernos de acuerdo en dar esos tres pasos fundamentales, la Argentina se pondrá de pie y podrá caminar hacia un futuro digno y equitativo”.


¿Qué te pareció el llamado que hizo el presidente Alberto Fernández a terminar con la grieta que divide a los argentinos?

Me parece una buena idea que sintetiza la necesidad de convocar a todos para la reconstrucción del país que está destrozado por donde lo mires.


¿Creés que es posible superar la grieta? ¿O es una utopía?

La vieja discusión entre el consenso por un lado y el conflicto por el otro atraviesa toda nuestra historia democrática. Alfonsín solía decir que era necesario admitir que las sociedades son conflictivas para poder construir consensos y evitar que la derecha manipule con la teoría del conflicto permanente al que pone en un plano de irracionalidad. El problema no son los conflictos, sino la falta de reglas que delimiten el campo donde debemos resolverlos.


Y ahí está la primera deuda de los políticos con la sociedad, que no logran los acuerdos para solucionar las demandas sociales…

Si. La política está lumpenizada porque se llenó de dirigentes sin ningún tipo de preparación ni capacidad. Con discursos casi infantiles que hacen mucho daño. Y esta pobreza de la clase política hace irracional el debate. Porque el debate es saludable y el conflicto forma parte de la sociedad pero el problema está cuando se ingresa a ese debate con mentiras o con posturas construidas en base a prejuicios. Porque eso deriva en una cultura anti política como la que se está viviendo ahora en Europa. O como pasó en Estados Unidos. Ese es el lado peligroso de empobrecimiento intelectual de la clase política. Que después viene cualquier payaso y termina dirigiendo un país.


¿Esa pobreza intelectual del debate político también deriva en una ciudadanía que descree de sus políticos?

Si. Porque hace que la política pierda su esencia de buscar acuerdos para el bien común. Convierte a los políticos en repetidores de ideas falsas que de tanto propagarse en los medios o en las redes terminan siendo aceptadas como verdades, por ejemplo esa frase de ‘el Congreso es una escribanía’ o ‘el Estado es como una familia’ que son ideas totalmente erradas. Pero que se repiten como verdades. Entonces el debate político se teatraliza y se hace todo un espectáculo, donde lo más importante es la actuación y no lo que se está diciendo.


¿El conflicto es parte de la democracia?

No existe democracia sin conflicto. Es saludable que exista esta puja porque en una sociedad hay distintos tipos de intereses y todos intentan satisfacer sus demandas. Pero es tan preocupante una democracia sin conflicto como una democracia híper polarizada al extremo de provocar por ejemplo una guerra civil. Ambos extremos son peligrosos.


¿Cuál es el desafío de la política de la actualidad argentina?

El desafío de la política en la actualidad es proponer racionalidad, métodos o caminos para resolver esos conflictos. En ese sentido, creo que (el presidente) Alberto (Fernández) está tratando de dotar de sentido común a la política. Está tratando de explicar a la sociedad en términos maduros y responsables cuáles son los conflictos más urgentes que tiene que resolver hoy la Argentina, sobre la premisa que es lógico que no estén todos de acuerdo, pero es necesario construir una base mínima de aceptación social para poder avanzar en política. No tenemos que perder de vista ni por un instante que no hay margen para errores y que debemos dar el ejemplo.


¿Te referís a la convocatoria del gobierno nacional para un consejo económico y social?

Mas allá del título que se le dé, si va a ser un acuerdo, un compromiso solidario o un consejo, lo fundamental es poder trazar ciertas bases mínimas que nos permitan avanzar juntos en una misma dirección, sacando de la agenda pública del debate algunos temas secundarios, aunque sea por un rato, para enfocarnos en las prioridades que requiere este momento crítico.


¿Hay antecedentes en nuestra historia de algún momento similar a este donde se haya logrado sumar a todos mas allá de las diferencias en un mismo proyecto nacional?

Si. Lo vivimos con Malvinas y con Mercosur. Fueron dos cuestiones nacionales que lograron poner debajo de un mismo arco de pensamiento a la gran mayoría de la sociedad argentina y que a pesar de la sucesión de gobiernos esas dos banderas siguen presentes como una cuestión de Estado.


¿En el plano económico también hay alguna bandera que podamos definir como cuestión de Estado?

Es necesario plantear con esa misma profundidad social la cuestión de definir nuestra matriz productiva y de cómo se redistribuye la riqueza. Tenemos que ponernos de acuerdo en qué le vamos a ofrecer al mundo porque necesitamos negociar con el resto de las naciones. Y luego, mirando hacia adentro de nuestro territorio cómo vamos a redistribuir lo que logremos.


¿Cómo ves el panorama económico inmediato y que proyección podés hacer para el 2020?

Lo principal es generar condiciones para renegociar con soberanía la deuda externa. Es fundamental lograr ese acuerdo con el frente externo parta tener tres o cuatro años de gracia que nos permitan reactivar la economía nacional. Para eso es necesario lograr la salud fiscal. Para la derecha eso se logra con ajuste, como lo hicieron en estos últimos cuatro años. En cambio, nosotros creemos que se puede hacer ordenando tanto los ingresos como los gastos. Trabajar sobre esas dos variables. No solamente sobre los gastos sino también sobre los ingresos. Y hay que hacerlo con un criterio de equidad. Creo que eso es lo que está intentado este nuevo gobierno.


¿Pero esta ley de emergencia económica no es también una forma de ajuste?

Ajustar a un sector de la sociedad en su rentabilidad y en su riqueza para ayudar a otro sector muy postergado a expandir su capacidad de consumo es solidaridad. No hay ajuste global. Hay redistribución de recursos entre sectores. Creo que esta cuestión no la está explicando bien el gobierno y desde la oposición machacan con esta mentira. Las palabras producen sentido y este otorga poder. Por eso es fundamental explicar bien lo que se está haciendo.


¿Qué tipo de medidas políticas requiere la actualidad?

El desafío del gobierno actual consiste en armonizar las demandas insatisfechas en el marco de un pacto social y ecualizar en prioridades, intensidades y plazos las políticas públicas. Ese plan, para ser legítimo y eficiente, debe atender al menos tres dimensiones. En primer lugar lo social, inyectando recursos en la base de la pirámide, a los efectos de compensar asimetrías distributivas recientes. En segundo lugar lo financiero, con el objetivo de reprogramar compromisos externos, capturar renta extraordinaria para generar condiciones de repago, acumular reservas para evitar posibles corridas y sentar las bases para una política antiinflacionaria. Por último, lo productivo, donde el gran desafío es bajar la tasa y aumentar la inversión, tanto privada como pública, en el marco de un verdadero plan estratégico para el desarrollo.


¿Qué expectativas puede tener el ciudadano argentino para el 2020?

Primero debe tener la certeza que el actual gobierno va a defender el bolsillo y el trabajo de las grandes mayorías con el mismo amor que el anterior gobierno defendió a los bancos y a algunas empresas amigas. Pero que obviamente eso no se va a traducir tan rápido en grandes beneficios sociales porque eso depende de las correlaciones de fuerza. Pero con sólo ver algunas medidas como la suba de bienes personales o el impuesto al dólar turista ya se puede notar la intencionalidad del gobierno en buscar el esfuerzo por el lado de los que más tienen y no por el lado de los trabajadores o de los sectores más desprotegidos. Por eso la palabra solidaridad es clave para entender este proceso.

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